En el cantón Central de Cartago funcionan varios
prostíbulos y, hasta hace poco tiempo, las anfitrionas eran solo
costarricenses.
Sin embargo, las cosas han cambiado en esta conservadora comunidad.
Los centros nocturnos
fueron tomados poco a poco por atractivas mujeres “de acento extraño”
que en la actualidad son quienes “mandan” aquí, causando el malestar de
las pocas nacionales que todavía quedan.
La prostitución, al igual que en otras zonas del país, es dominada por dominicanas y colombianas, según los informes policiales.
El domingo trasanterior, oficiales de Migración
ingresaron a uno de los prostíbulos más conocidos, carretera a
Oreamuno, para sorprender a 47 mujeres, la mayoría extranjeras.
“Había hasta dos parejas por cuarto y las damas corrían
por todo lado. La mayoría eran dominicanas, pero también había
colombianas, nicaragüenses y panameñas”, afirmó Francisco Castaing,
jefe de la Policía de Migración, quien señaló que “casi todas estaban
casadas con ticos y con sus papeles en regla”. Y agregó: “Aquí hay
crimen organizado”.